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Este articulo lo subo con el cariño que encierra mencionar a estos crack de RIVER PLATE

 

 

 

Son los mejores: 1986-2007 


Enzo Francescoli



El jugador que fue ídolo, el ídolo que es leyenda. El primer jugador de fútbol al cual se lo homenajeó con una estatua de cuerpo entero en vida. La vida de Enzo Francescoli como jugador en River si divide en dos: una primer etapa de 1983 a 1986 y una segunda etapa de 1994 hasta que el 1° de agosto de 1999, tras un emotivo partido homenaje de despedida, Enzo dijo hasta luego. Y es así como todavía estamos esperando para volver a ver en algún momento a Enzo sentado en el banco dirigiendo a un River seguramente campeón. 

Como jugador con River ganó todo, o casi todo. Nos regaló nuestra segunda Copa Libertadores en 1996, la primer Supercopa en 1997, campeonatos locales en casi todos los años que jugó con la banda roja en el pecho. Lo único que quedó en el tintero en su trayectoria (al menos como jugador) fue la Copa Intercontinental. 

El flaco, o simplemente el Enzo, fue un fiel continuador de la estirpe riverplatense: elegancia, precisión, habilidad, coraje, destreza, hombría, todas esas virtudes en su persona significan lo que realmente fue, INMENSO. 


Ramón Angel Díaz



¿Qué significa el Pelado Díaz para los riverplatenses? No habría adjetivos para describir tal cosa. Tal vez desde Angelito ningún otro jugador y técnico tuvo la llegada al corazón millonario como la tuvo Ramón. Hincha de River de corazón, no dudó jamás en expresarlo. Ni siquiera apostató de su pasión cuando sonaba su nombre como posible entrenador de la Selección Nacional. Por algo es el más odiado por nuestros primos malolientes. 

Como jugador, un fenómeno. Velocidad, explosión, calidad y definición. Si se hiciera un resumen con los mejores goles de River, sin dudas tendría que haber un apartado especial para los tantos del Pelado. Como técnico, un ganador. En sus dos etapas se cansó de ganar campeonatos, una Copa Libertadores, una Supercopa y, al igual que a Enzo, le queda la cuota pendiente de la Intercontinental. Y como hincha, de los mejores. Expresivo, hablador, chicanero... en fin... un verdadero hincha de River Plate. 


Ramón Ismael Medina Bello



El mencho de Gualeguay. El mencho fue y es uno de los tipos más queridos por el corazón millonario. Su potencia y su entrega quedarán para siempre en la memoria de cada hincha de River. ¿Quién no gritó un gol del mencho hasta quedar disfónico?. El mencho fue pura potencia, puro corazón, total entrega. Así lo recordamos los hinchas de River y por eso no dudamos en decir que el mencho es uno de los grandes de la Historia Riverplatense. 


Hernán Díaz



La hormiga Díaz será siempre recordado por su entrega total, por no guardarse nada (ni con los rivales ni con los árbitros), por dar la vida por nuestra camiseta. Un histórico del club y de los más queridos también por la hinchada. Jugando como lateral o como volante siempre al filo del reglamento dando todo por conseguir una victoria. Verborrágico, calentón, tales características le costaron más de una expulsión. Ahora como técnico asistente junto a su compañero de siempre, sigue haciendo historia dentro de nuestro querido River Plate. 


Leonardo Astrada



Leo, el jefe, el negro, tales sus apodos es un histórico verdadero de River Plate. Nacido del semillero del club, jugó prácticamente toda su vida en River (excepto un breve lapso por el Gremio de Brasil). Fue uno de los últimos dueños indiscutidos de la camiseta número 5 de River. Formado en la tradición de los centrales como Pipo Rossi, Mostaza Merlo, el Tolo Gallego, Astrada fue el dueño del mediocampo de River por más de 10 años. 

Por su entrega y por su juego, Leo es uno de los grandes dentro de nuestra Historia. Con 12 campeonatos en su bolsillo como jugador, ahora como técnico ya suma uno. La historia sigue.. y quién sabe.. tal vez termine convirtiéndose en el Técnico – Jugador con más títulos de la Historia de River. 


Ariel Ortega



De Jujuy para el mundo. Ariel es el símbolo del fútbol espectáculo, del potrero, la alegría del despilfarro de gambetas, de la naturalidad en su máxima expresión. Nacido en Ledesma, en el norte argentino, hincha de River desde la cuna, el Burrito se ganó desde un comienzo el cariño y la admiración de cada uno y todos los hinchas del fútbol, especialmente, los de River. Debutó en River de la mano de Passarella, demostró en cada cancha que jugó que lo suyo es una habilidad pocas veces vista en un jugador.

Sus idas y vueltas de River no han hecho que el amor incondicional de todos los millonarios decaiga, y pese a que hace un largo tiempo que no viste nuestra camiseta y posiblemente se ponga por primera vez otra que no sea la de la banda roja en el fútbol argentino, Ariel será siempre de River y River será siempre para Ariel. El burrito, un símbolo del buen fútbol riverplatense. 


Hernán Crespo



Desde un principio lo compararon con Valdano apodándolo Valdanito. Un goleador fenomenal, capaz de hacer los goles más difíciles gracias a su elasticidad incomparable. De chilena, de taco, de cabeza, goles de todo tipo hizo con la banda roja. Un valuarte fundamental para lograr la Copa Libertadores de 1996. Con él se puede decir que se inició una etapa del River “exportador” de jugadores jóvenes a Europa formados en su semillero. El poder del dinero nos privó a los hinchas millonarios poder gritar muchos más goles de Hernán. 


Germán Burgos



Germán Adrián Ramón Burgos, así es su nombre completo, o simplemente “El mono”, oriundo de Mar del Plata, es sin duda uno de los jugadores más queridos por toda la hinchada millonaria. Hincha fanático de River desde la cuna, demostró siempre un amor único por la camiseta. Un ganador en todo sentido, ya que con él festejamos la mayoría de los títulos de la primera época de Ramón Díaz como técnico. Recordado por todas sus locuras dentro y fuera de la cancha, poseedor de una simpatía única. Justamente Simpatía es el nombre del grupo de Rock del cual es el líder y cantante. Un tipo fenomenal al cual siempre estaremos esperando para verlo otra vez defendiendo nuestro arco. 


Juan Pablo Sorín



El Juampi Sorín demostró desde el primer día que era un jugador para River dotado de una cantidad incontable de virtudes. Algunos lo resumen diciendo que es un defensor lateral izquierdo. Nosotros sabemos que esa reducción no tiene nada que ver con lo que verdaderamente es, un jugador de toda la cancha. Defensor, volante, goleador. Dotado de una habilidad y una garra sensacional. Además un ser humano excelente. Juampi es un noble merecedor de estar entre los más grandes de nuestra Historia por haber calado en lo más hondo del corazón millonario. 


Son los mejores: 1960-1986 


Ubaldo Matildo Fillol



El único “Pato” que fue grande como arquero, fue él... y lo fue defendiendo los colores de River. Nacido un 21 de julio de 1950, llegó a River en 1972 tras jugar en Quilmes y Racing. Según Angelito Labruna, la diferencia del Pato frente a los demás arqueros era la gran capacidad física de sus piernas, lo que le permitía llegar a todas las pelotas, hasta las imposibles. 

El Pato será siempre recordado por sus grandes atajadas y por la gran cantidad de penales que tapó. 
Además de todas sus virtudes futbolísticas, el Pato será siempre recordado por su gran caballerosidad y su empeño de palabra, aunque a veces le ha costado caro. De River se fue en 1982 también con problemas con el Presidente Aragón Cabrera. 

Reinaldo Merlo



Más conocido como Mostaza , nació el 20 de mayo de 1950 en La Paternal y debutó en la Primera de River el 21 de septiembre de 1969. El segundo en la lista de los grandes “ centrojás ” de la Historia Riverplatense. Son palabras de Mostaza: “Siempre tuve el respaldo de la gente de River porque ellos sabían muy bien quién era Merlo. ¿Qué voy a inventar ahora, que fui un exquisito? Lo mío fue luchar, correr, dejar todo en cada partido...” [11] Así se autodefinía Mostaza y así cada uno de nosotros lo recuerda. Un luchador, un ganador, en fin, un símbolo de River. 

Oscar Mas



“Pinino” nació un 29 de octubre de 1946 y debutó en la Primera de River el 26 de abril de 1964 con tan sólo 17 años. En River jugó 382 partidos y convirtió 199 goles, razón por la cual es uno de los grandes ídolos del Club y de los más queridos. Recordaba el Pinino hace tiempo: “Desde chiquilín me caractericé por hacer goles. Me acuerdo que cuando todavía no había debutado en primera, en River mucha gente comentaba que en las inferiores había un pibe que metía goles desde cualquier lado. Ese, modestamente, era yo..” [8] 

Y al recordar su felicidad de llegar a River decía: “Es que toda mi vida fui hincha de River. De chico lloraba si el equipo perdía. Si un domingo por la tarde alguien me quería encontrar, tenía que ir directamente adonde jugara River. Nunca tenía un mango pero siempre me las ingeniaba para entrar a la cancha. Era travieso y decidido: le hablaba a los controles y de tanto versearlos, al final terminaban dejándome pasar. Así fueron mis primeros contactos en River.” [9] 


El River campeón del Mundo de 1986



Pumpido, Gordillo, Nelson Gutiérrez, Ruggeri, Montenegro, Enrique, Gallego, Alfaro, Alonso, Alzamendi, Funes, Goycochea, Rubén Gómez, Morresi y Gorosito. Era el técnico: Héctor Veira, “el bambino”. ¿Qué más se puede decir de este equipo? Pensar que tal cual comenta el bambino , cuando llegó a River, el fantasma del descenso rondaba por los pasillos del Monumental y pocos meses después estábamos en Tokio, Japón, festejando el título Intercontinental. 

Sería injusto no nombrar a quien también formó parte de este grupo, pero que a mitad de año partió rumbo a Europa, Enzo Francescoli. Finalmente, ese año se nos dio lo que hacía tanto tiempo se nos negaba: el título más importante a nivel de clubes, la Copa Intercontinental. 

Pero como diría el bambino: “... En esta Copa están metidos todos. Ermindo, Cesarini, Labruna.... Todos los que formaron parte de la historia en la Libertadores...” [12] ¿Cómo olvidar las grandes atajadas de Pumpido.. las subidas de Gordillo y Montenegro.. los huevos de Ruggeri... el oficio de Gutierrez.. el manejo del Tolo ...las maniobras del loco Enrique, el juego de Alfaro... la magia del Beto , la frialdad del uruguayo Alzamendi y toda la polenta del tanque Funes? Y no podemos ser injustos con el máximo goleador de esa Copa, Ramón Centurión. 
En definitiva, un equipo completo se lo mire por donde se lo mire. Garra, juego, corazón, técnica... tal vez por eso.. llevaba en el pecho: “un león”, el mejor resumen de aquel equipazo. 


Norberto Alonso



No es un poeta, ni un poema. No es un guionista, ni un actor. No es un filósofo, ni mil razones. No es libro, ni cien palabras. No es un músico, ni quince melodías. Solo fue, es y será el 10 de River, que con sus pies mágicos y fantasiosos, con su cabeza hábil y rápida, y con su corazón blanco y rojo hizo llorar y sonreír al mundo millonario más de una vez. Aquello, que ganó y guardó en el Monumental con esfuerzo y talento, hoy se lo recuerda como gloria y triunfos. No es alguien más, es Norberto “el Beto” Alonso.

Nació en Vicente López, el 4 de enero de 1953. Llegó a Ríver a los 14 años de la mano de Carlos Palomino, un delegado de las divisiones inferiores que se encargaba de organizar partidos en barrios para encontrar talentos. Era tímido y flaquito, pero siempre el más mimado por la institución. Su comienzo fue como wing izquierdo, hasta que encontró su posición de enganche. 

Debutó con una derrota frente Atlanta -de local- por (1-2), el 8 de agosto de 1971. Desde allí, integró los mejores equipos de River, convirtiéndose en el ídolo de la hinchada millonaria. Jugó 372 partidos, y convirtió 149 goles, de los cuales 114 sirvieron para ganar partidos. Como jugador conquistó 7 títulos locales (Metropolitano: 1975, 1979, 1980 1985/86) (Nacional: 1975, 1979 y 1981), y 2 campeonatos internaciones en 1986 (Libertadores de América; e Intercontinental). Otro de los motivos porque se lo recuerda, es por haber sido participe del equipo que rompió la racha de los 18 años sin salir campeón. 

El beto, vistió otras dos camisetas (Olympique de Marsella y Vélez Sarsfield) en las cuales no tuvo un gran rendimiento, lo que hizo que volviera al club de sus amores, como lo define él. Además, formó parte de la selección Argentina en el ciclo de Menotti, obteniendo de esta manera un campeonato Mundial, en 1978. 

Su idolatría, sus valores y su respeto, sin dudas lo ganó con su juego, goles y capacidad, pero aún más, fue con sus partidos extras que tenía frente al viejo rival, Boca Juniors, donde cada uno de esos encuentros era un nuevo capítulo que se escribía en la historia del Beto Alonso. Es una de las cosas que no se le puede discutir al beto, su garra y pasión frente a partidos claves y decisivos, como eran los superclasicos y finales. 

En 1987, después de conquistar la copa Intercontinental, Alonso decidió retirarse con la gloria a sus pies. Un estadio iluminado y setenta mil hinchas agradecidos por todo lo que él dio, hicieron que se despidiera a lo grande. 

Su talento y acaudillería forjaron al hincha de River a ir todos los domingos a la cancha a verlo, a sentir sus mismas emociones, a gritar con él sus goles, a festejar las victorias y torneos, alentar con él por una institución que desde sus pies se hacía un poco más grande. 

Son pocos lo que provocan semejante sensación, por eso fue un simple y grandioso MAESTRO DEL FUTBOL. 

Juan José López



Una teoría implantada por el periodismo y aceptada por el fútbol decía que solo los izquierdos eran los talentosos. Vaya a saber uno porqué. Sin dudas, si hay un jugador que rompió con esa conjetura, que hasta ese momento era concreta, fue el negro “Jota Jota” López, que con su juego y destreza identificó al 8 de River, marcó un antes y un después de esa posición. Y que hoy buscamos cualquier jugada para volver a recordarlo. 

Nació el 30 de octubre de 1950 en Guernica, Provincia de Buenos Aires. Llegó a River cuando era muy pequeño, hizo todas las inferiores en la institución hasta que Didí, técnico de la institución, en 1970 lo hace debutar en primera división. Aquella formación: que lucía, brillaba y ganaba, fue aún más vistosa cuando la integró Juan José López en la derecha del medio campo. José “Perico” Pérez, Reinaldo Carlos Merlo, Oscar “Pinino” Mas, Marchetti, Dominichi son algunos de los nombres que acompañaron a debutar al negro y a mantenerse en primera. Después de un año y medio de conocer y sentir lo que es jugar en la máxima división del club más grande de la Argentina, formó parte de unos de los mejores equipos que tuvo River en toda la historia del fútbol profesional, con Filliol; Comelles, Perfumo, Artico, Héctor López; Raimondo o Merlo, Alonso; González, Morete y Más. Un equipo que quedó en el corazón de todos los hinchas millonarios al conseguir triunfos y victorias consagratorias. 

Con su simpatía, su carácter, su juego y su personalidad logró un mutuo y grandioso respeto con la gente de River, a quien le entregó todo por un aplauso, un “negro negro” o un “Jota Jota” como se lo recordará por siempre. No fue un mito, solo fue realidad con signos de leyenda. 

Juan José López, fue un jugador que se lo recuerda por sus emotivas 8 razones de ser un hombre de La Banda Roja: su técnica, su gran estrategia, buen manejo de balón, futbolista de toda la cancha, sus pases deliciosos de larga distancia, la cábala con su muñequera, sus goles de tiros libres, y por el gol de mitad de cancha a Gatti frente a Boca. Estas y muchas otras más (7 títulos), remarcan y resaltan la carrera de un jugador por excelencia. 

Daniel Passarella



“El gran capitán” llegó al River de “Pipo” Rossi luego de haber deambulado por otros equipos probándose sin quedar fijo en ninguno (entre otros Boca). Su debut en River no podría haber sido otro que contra Boca, partido en el que jugó bárbaro y estuvo a punto de hacer un gol si no fuera por el travesaño que se lo impidió. Al llegar Labruna como técnico en 1975 Daniel estuvo a punto de irse del club porque Ángel no le daba la titularidad que él pretendía, pero finalmente se quedó y el tiempo le dio la razón. En 1976, la titularidad ya era de él. 

Campeón mundial con la Selección Argentina, fue titular y capitán indiscutido tanto con la celeste y blanca como con la banda roja. Defensor y goleador, en River convirtió 99 goles, una barbaridad. Volvió en el '89 para ser técnico y nuevamente campeón. 


Son los Mejores: 1901-1960 


Angel Amadeo Labruna



Nació el 28 de septiembre de 1918. Hincha de River a muerte desde ese mismo día y socio del club desde los 8 años. Jugó 514 partidos con la banda puesta (sólo 6 veces menos que Amadeo Carrizo quien la vistió en 520 oportunidades) y convirtió 292 goles, siendo el máximo goleador de la Historia del club y sólo uno menos que el máximo goleador de la Historia del fútbol argentino. 
A su vez es el máximo goleador contra la mayoría de los equipos del fútbol argentino (con la camiseta de River) destacándose los 15 goles que le convirtió a Boca, siendo por supuesto, el máximo anotador contra el eterno rival. 
En 1975 volvió a River “para ser campeón" como él mismo lo definió, para acabar con la sequía de 18 años sin títulos. Entre su etapa como jugador y la de Técnico nos regaló 15 títulos. 
Por todo esto y mucho más, Angel fue y será el mayor símbolo del club. Y por eso estaremos los hinchas millonarios, eternamente agradecidos. 
Angelito pasó a la inmortalidad el 19 de septiembre de 1983, dejándonos una frase inolvidable: “River no es la mitad más uno. Es el país menos algunos...” 

Amadeo Raúl Carrizo



l más grande arquero de la Historia del Fútbol Argentino. Amadeo reinventó el puesto dándole al arquero un valor trascendental dentro de los once jugadores que conforman un equipo. Dotado de gran habilidad técnica, con las manos y los pies, lo demostró permanentemente en su lugar, el área. De este modo su juego no fue únicamente el de atajar, sino que brindaba espectáculo dejando en ridículo a rivales con sus gambetas y malabares. Nacido en Rufino, al igual que el gran Bernabé, debutó en el arco millonario a los 19 años en 1945 en un partido contra Independiente, justamente el club del cual era hincha de chico. 
Así como Angelito Labruna, Carrizo fue uno de los grandes símbolos anti bosteros. Cada clásico para él era casi una guerra. Sin dudas, siempre estuvo a la altura de las circunstancias. 
Amadeo jugó 520 partidos con la camiseta de River luego de 21 años de titularidad. Su récord de vaya invicta fue de 769 minutos sin goles en contra, una verdadera hazaña. 
Campeón en 1952/53/55/56/57, fue un verdadero grande 


Adolfo Pedernera



“El cerebro de La Máquina”. Decía de River: “Es como si me preguntaran sobre el fútbol, sobre el deporte. River es eso: el fútbol, el deporte. Significó todo para mi. Creo que el nacimiento de un hombre en una institución equivale a mamá y papá. En River me parieron, en River crecí, en River me hice hombre”. 
Minutos antes de enfrentar a Brasil en el Maracaná por la final de la Copa del Mundo de 1950, le preguntan al uruguayo Obdulio Varela: “Varela, ¿tiene miedo de enfrentarse con los delanteros brasileños?. El uruguayo, con una sonrisa, respondió: ¿miedo yo?... Ustedes se olvidan que yo me enfrenté muchas veces con Pedernera... y como él, no hay nadie”. 


Alfredo Di Stéfano



La “saeta rubia”, como era conocido, nació un 4 de junio de 1926. Aunque jugó poco tiempo en River, sin dudas es digno merecedor de estar entre los mejores. Por su fútbol, por su persona y su cariño por River. 
Así definía Di Stéfano a su relación con River: “Tengo una enciclopedia en mi cabeza, pero especialmente de la Historia de River. Era fana de los Millonarios. Iba a la cancha todos los domingos, no me perdía un solo partido, ni de local ni de visitante. Puedo rememorar goles de Rongo, muchos de Bernabé, las jugadas de Peucelle, de Wergifker, de Cesarini, de Vaschetto... ¡Qué jugadores he visto en mi vida! Y los mejores siempre estaban en River”. [6] 
Di Stéfano y Moreno: “Al lado de un monstruo como Moreno aprendí la importancia del amor propio. Una vez, en cancha de Tigre, le rajaron la cabeza de una pedrada. Cuando le insinué que se hiciera atender, me sacó carpiendo: cállese –me gritó-. Cuando un jugador se cae es porque está muerto, ¿me entendió bien?. Y siguió metiendo como si nada. Esa lección la aprendí a tal punto que en los once años que jugué en el Real Madrid, jamás entró el médico o el masajista para tirarme agua bendita, tal como ocurre ahora cada domingo”. 


José Manuel Moreno



Decía Pedernera de él: “El Charro –como le decían- fue el mejor jugador que vi en mi vida. Y por varios cuerpos. Tenía todas las virtudes: una formidable habilidad, le pegaba con las dos piernas –no con potencia pero sí con una gran precisión-, cabeceaba y lo hacía con tanta violencia que parecía que pateaba de voleo, tenía aire de sobra. Jugaba con alegría y era guapo. Casi nada, ¿no?”. 
Y decía “el Charro” de la gente: “Yo jugaba para las populares porque la gente que ocupa esas tribunas hace muchos sacrificios para ir al fútbol. Ah, y los goles te los cantan desde allí arriba”. 


Juan Carlos Muñoz



De derecha a izquierda, Juan Carlos Muñoz era el primer integrante de “La máquina”: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau. Su habilidad y gambeta dejaban un surco por la banda derecha y sus centros eran garantía de calidad. 


Walter Gómez



“....La gente ya no come... por ver a Walter Gómez...” Ese era el cantito que la hinchada le dedicaba al uruguayo domingo a domingo. 
Nacido en Montevideo, Uruguay, llegó a River en 1950 de la mano de Antonio Liberti. El día de su debut con la banda roja hizo un gol al minuto de juego. Todo un presagio de lo que vendría luego. 
Jugó al lado de los más grandes de la Historia de River y no decepcionó. Demostró siempre lo que era capaz de hacer. Luego de una breve estadía en Europa, donde no tuvo suerte, volvió a River retirándose campeón en 1955. 

Nestor Raúl Rossi



Nació un 10 de mayo de 1925 y debutó en la primera de River un 24 de junio de 1945. Dueño de una exquisita pisada, fue el precursor del puesto de la camiseta número “5” de River. Personalidad, habilidad, garra y buen pie. Sin dudas, inició un camino que luego iría a continuar Merlo, Astrada, Almeyda y hoy Mascherano. 
Como técnico fue el encargado de hacer debutar nada más ni nada menos que a Daniel Passarella. 
Sin dudas, un grande del mediocampo, o “half”, como le decían en aquel entonces. 


Félix Loustau



Un genio del fútbol. De los mejores punteros izquierdo de la historia. Nació un 25 de mayo de 1922, el mismo día que nació River en 1901. Jugó con la banda roja en 367 oportunidades, anotando 101 goles. 
En boca de Loustau: “¿Qué significa River en mi vida?. Todo, sencillamente todo. Fue mi segunda casa. Pasé muchos años en el club y siempre me sentí a gusto. Tengo los mejores recuerdos como futbolista y además, la suerte de haber hecho un montón de amigos. Cada tanto voy y me quedo charlando, recordando momentos del pasado. A River le tengo que estar infinitamente agradecido”. 


Enrique Omar Sívori



“El cabezón” nació el 2 de octubre de 1935 y debutó en River el 4 de abril de 1954. Desde chico ya pintaba para ser lo que después de grande fue... un grande. Representante del fútbol de potrero, sus medias bajas y sus gambetas interminables lo distinguieron del resto, así en River como en la Juventus. Su pase a la Juventus en 1957 significó para River la entrada de 10 millones de pesos, una suma inigualable para la época. Con ese dinero River pudo terminar de cerrar el Monumental, el cual dejó de tener forma de herradura para pasar a ser un círculo completo. Así nació la Platea Almirante Brown baja y media. 
Sívori, un verdadero señor dentro y fuera de la cancha se destacó además de sus habilidades futbolísticas, por ser un gran comprometido con la causa social. Tal es así que debido a su militancia peronista, Sívori acompañó al General Perón en aquel famoso avión charter que lo trajo de vuelta a la Argentina en 1973. 


Se hizo extenso, pero así es la historia del club mas grande de todos

 

 

 


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