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Los Mejores De La Historia

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Los Mejores De La Historia

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Bernabe Ferreyra
el primer gran idolo de River Plate



En 1932 River Plate logró su primer Campeonato de AFA del profesionalismo, marcando un total de 84 goles a favor, de los cuales Bernabé Ferreyra aportó la increíble suma de 44 tantos en 33 partidos, con un promedio, no menos espectacular, de 1,33 goles por partido.

...hasta el diario Crítica había ofrecido un premio para el primer arquero que pudiese parar la racha goleadora de Bernabé...





Ferreyra, más conocido como La Fiera, había llegado ese mismo año a River, proveniente de Tigre, por la suma récord de 35 mil pesos, por lo que el Club Atlético River Plate confirmó su fama de Millonario, ya que un año antes había desembolsado 10 mil pesos por Carlos Peucelle. Bernabé Ferreyra fue un revolucionario de nuestro fútbol y sus cañonazos causaron una conmoción impresionante.

Por ese entonces, River estaba situado en Palermo, más precisamente en las avenidas Alvear y Tagle, y el arraigo popular que provocó Bernabé en la década del 30 fue muy notorio.

La gente quedaba asombrada ante cada remate de aquel centroforward, fusilamientos que casi siempre tenían destino de red, que perforaban la resistencia de los arqueros rivales y que provocaban el delirio del público riverplatense.

Sus rivales lo manoteaban, lo agarraban de la camiseta, intentaban tacklearlo (como en el rugby), pero La Fiera siempre se las ingeniaba para sacar sus violentos remates, tan decisivos como contundentes. Pateaba desde afuera del área y la embocaba, pateaba desde cerca y era mortal para los contrarios, remataba con violencia o con suavidad, acomodándola al lado de un palo, pero usualmente, hacia dentro del arco.

Se cansó de hacer goles con la banda roja en el pecho y fue el goleador máximo de aquel torneo del 32, marcando durante las primeras doce fechas consecutivamente, y hasta el diario Crítica había ofrecido un premio para el primer arquero que pudiese parar la racha goleadora de Bernabé.

Nació el 12 de febrero de 1909 en Rufino, provincia de Santa Fe, por eso también era conocido como el Mortero de Rufino. Más tarde, se juntaría con otros monstruos como José Manuel Moreno y Adolfo Pedernera para obtener dos títulos más, los de 1936 y 1937. Debutó frente a Chacarita Juniors el 13 de marzo de 1932 (marcó en dos ocasiones) y su último encuentro fue el 11 de mayo de 1939 frente a Newell´s Old Boys.

Ferreyra fue el primer gran ídolo que se calzó la banda sangre en el pecho, un revolucionario y el pionero de todos los magníficos goleadores que pasaron por esta gloriosa institución. Falleció el 22 de mayo de 1972 y dejó su sello en el aire, por haber marcado más goles que partidos jugados. Todo un récord, toda una Fiera.

Partidos en River: 185
Goles: 187
Títulos: 3
Último partido: 11 de mayo de 1939 (2-2 vs. Newell´s)

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Jose Manuel Moreno
El mejor de todos...



José Manuel Moreno fue considerado por muchos especialistas que lo vieron jugar como el mejor jugador argentino de todos los tiempos. Además, fue uno de los integrantes del mejor equipo de fútbol criollo de la historia, más conocido como La Máquina, en la década del 40.





Este exquisito jugador, de físico privilegiado, había llegado al club en 1933 y empezó a jugar en la quinta división de
River Plate. Su debut en la categoría absoluta del fútbol argentino fue dos años después de su llegada a Núñez, el 17 de marzo de 1935 cuando River derrotó a Platense por 2 a 1 y Moreno marcó el primer gol de aquélla jornada.
En un principio, Moreno se ubicó en el sector izquierdo del mediocampo de River, formando una dupla exitosa con Adolfo Pedernera. Con el paso del tiempo y de la década, se movió como inside derecho, una especie de número ¨8¨, de la actualidad. Pero por su forma de jugar y sentir el fútbol hacía que pueda cubrir todos los sectores de la cancha, desde la defensa hasta la posición de centrodelantero.


Tanta espectacularidad tenía su juego, que al juntarse con el ya nombrado Pedernera, Juan Carlos Muñoz, Ángel Labruna y Félix Loustau, escribieron las páginas más doradas de nuestro fútbol, paseando sus memorables actuaciones por todas las canchas del fútbol nacional a principios de los años dorados de nuestro fútbol, los 40.
Moreno era capaz de recuperar el balón en su propio campo, para luego trasladarlo con finura hacia el terreno rival, y finalmente llegar a posición de gol. No en vano es el cuarto goleador histórico del club, con 179 conquistas. En el fútbol actual, un volante externo no podría llegar ni por asomo a esa increíble cifra de goles. Es más, ninguno de los delanteros en actividad cosechan la cantidad de tantos que hizo Moreno a lo largo de su paso por River Plate. Lo curioso es que no aparece en la lista, por dos partidos, entre los diez futbolistas que más veces vistieron la banda sangre.

Aquel virtuoso jugador era un atleta que tenía un físico envidiable y eso lo demostraba en los entrenamientos. Y además, sus frecuentes salidas nocturnas a cabarets eran tan conocidas como sus fintas de los días domingos. A Moreno le gustaba tanto bailar con una dama un tango como bailar a algún defensor de turno. ¨Nunca falté a un entrenamiento¨, se atajaba aquel muchacho, nacido el 3 de agosto de 1916. Y era cierto porque disfrutaba del entrenamiento y se quedaba haciendo piruetas y malabarismo con el balón, una vez que éstos finalizaban.
Además de su gran forma, poseía una técnica espectacular. Era un gambeteador inteligente, siempre encarando hacia delante. También fue muy conocido por otra especialidad de la casa: el cabezazo. Pese a que no era un jugador muy alto, poseía una fuerza de piernas admirable que le permitía saltar muy arriba y ganar en las alturas. Pero, acompañado a eso, era dueño de unos testazos inigualables, con ambos parietales o con frentazos, dignos de tener destinos de red.
Su carrera estuvo interrumpida en River debido al famoso éxodo a México, que incluyó la figura estelar de Moreno. En el país del Norte de América recibió el apodo de Charro y fue muy reconocido pero se sabía que algún día iba a volver. Cosa que aun sigue ocurriendo en estos tiempos, con futbolistas que alguna vez hicieron historia en River y tuvieron que emigrar, en otro momento vuelven a ponerse la camiseta millonaria nuevamente.

Y la vuelta al club causó una conmoción desmesurada. Fue el gran acontecimiento de aquel año 1946, más precisamente un 28 de julio y en cancha de Ferro. En aquella ocasión River Plate se medía con Atlanta y se habían vendido unas 30 mil entradas. Además, hay que tener en cuenta que tanto los socios de Atlanta como los de Ferro no pagaban un centavo y no quisieron perderse el regreso de una vieja leyenda del fútbol criollo. La gente ya no sabía en donde ubicarse y el alambrado terminó cediendo ante tal muchedumbre, mientras que el partido se jugaba con la gente rodeando el campo de juego. River ganó por 5 a 1 y el Charro anotó tres goles.

Volvió y obtuvo más títulos ya con nuevas figuras a su lado como Alfredo Di Stefano y Néstor Rossi. Su último laurel fue el de 1947, cerrando así una década impresionante para River Plate. El partido de su despedida en River fue el 11 de diciembre ante Independiente, después de haber jugado 321 partidos. También tuvo un paso fugaz como director técnico de River pero siempre será recordado por sus malabares dentro de un terreno de juego. Falleció a los 62 años y dejó más de mil recuerdos, más de ciento cincuenta goles, más de trescientos partidos y quien sabrá a cuantos rivales mareados.

Partidos de AFA: 321
Goles de AFA: 179
Títulos de AFA: 5 (1936, 1937, 1941, 1942 y 1947)

Partidos como DT: 16

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Adolfo Pedernera
El cerebro de la maquina




La Máquina, el mejor equipo de todos los tiempos del fútbol criollo, nació el 21 de septiembre de 1941, en Avellaneda, cuando River, que terminaría coronándose campeón, venció a Independiente por 4 a 0, con tres goles de su centroforward Adolfo Pedernera.

Ya desde niño vislumbraba por su técnica de juego, tan prodigiosa como efectiva, Adolfo era un maestro dentro de la cancha y se movía por todo el frente de ataque.
Además, tenía a su lado figuras de la talla de Moreno, Labruna y Loustau, entre otras.






River comenzó a aparecer como un gran equipo a mediados de 1941 cuando Adolfo Pedernera fue colocado como centrodelantero por el técnico Renato Cesarini, por un expreso pedido de Carlos Peucelle, un visionario del fútbol.

Pedernera jugaba como wing izquierdo pero su inteligencia a la hora de dar el toque preciso, en cortada, la manera de manejar los tiempos del partido, fueron determinantes para mudarse hacia la zona central del ataque.

Pedernera fue el director de orquesta de aquella obra maestra del fútbol, era el estratega, el tipo que pensaba las jugadas, el que las armaba, aunque, también las definía en reiteradas ocasiones. Como en 1942, año en que La Máquina llega al cenit, en el cual marca 23 goles en 24 partidos y finaliza como goleador del conjunto Millonario. Y se da el lujo de anotar dos tantos en la penúltima fecha ante Boca, en La Bombonera, después de estar debajo en el tanteador por 2-0 y con un hombre de menos. Con aquel empate, River se consagró campeón y dio la vuelta olímpica en la tierra de su acérrimo rival.

Su último laurel conseguido con la casaca de River fue el título de 1945, ya que más tarde se despediría del club para pasar por 140 mil pesos a Atlanta, y luego por Huracán y Millonarios de Colombia. Aquel muchacho nacido en Avellaneda, Buenos Aires, el 15 de noviembre de 1918, hizo su debut en River Plate con tan sólo 16 años, el 28 de julio de 1935, en un empate 1-1 frente a Ferro Carril Oeste.

Ya desde niño vislumbraba por su técnica de juego, tan prodigiosa como efectiva, Adolfo era un maestro dentro de la cancha y se movía por todo el frente de ataque. Además, tenía a su lado figuras de la talla de Moreno, Labruna y Loustau, entre otras.

A Boca Juniors le marcó cinco goles en dieciocho encuentros y estuvo presente en varias de las goleadas frente al rival de siempre como las del 5-3 en 1939 (un gol) y 5-1 de 1941 (anotó el último).

Fuera de las canchas, Adolfo fundó el sindicato de Futbolistas Argentinos Agremiados (F.A.A.) y encabezó la huelga histórica del 48. Fue director técnico y pasó la última parte de su vida ligado al club de sus amores como director general del fútbol amateur, para demostrarle a los más chicos todo su conocimiento futbolístico, en torno al juego.

Maestro dentro y fuera de la cancha, llevaba las condiciones puras que forman parte de la historia de River, porque Adolfo es una parte grande de nuestra historia y por eso, no sólo el pueblo millonario, sino el fútbol argentino se vistió de luto el día de su partida, el 12 de mayo de 1995, dándole la despedida a uno de los más grandes ilustres de nuestro fútbol.

Toda historia tiene una mejor parte y toda parte tiene un excelente rasgo de distinción: ellos fueron La Maquina y su cerebro, don Adolfo Pedernera, maestro inolvidable.

Partidos en River: 287
Goles: 131
Títulos: 5
Último partido: 17 de noviembre de 1946 (2-2 vs. Huracán)

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Angel Labruna
Ganador Siempre


Polémico adentro y afuera de la cancha, goleador desde el principio al fin.

Ganador desde siempre como jugador y como técnico.

Nadie pudo permanecer indiferente ante su figura, amado por los hinchas de River, odiado por los enemigos.

" Mi papá no quería que jugase a la pelota, pretendía enseñarme su oficio pero el potrero me tiraba demasiado. Al final papá se convenció y terminó siendo el delegado del cuadrito que teníamos: El Barrio Parque Fúbal Club. Casi todos los integrantes de ese equipo terminamos en la Sexta División de River."



Hijo del italiano de Avellino, Don Angel, el relojero de Barrio Parque
Nacido el 28 de setiembre de 1918 en Las Heras y Bustamante, muy cerca de la cancha de Alvear y Tagle.


Era hincha de River a muerte, tenía una foto autografiada de Bernabé Ferreyra en la vidriera del negocio de su padre.
En 1934 integraba simultáneamente el conjunto de básquet (cadetes) y la cuarta división. En la cuarta especial cobró su primer dinero: 25 pesos por partido.
Tuvo que elegir deporte y el dijo que si le conseguían empleo elegía el basquet. Menos mal que no se lo consiguieron.


Su ascenso fué vertiginoso y debutó en Primera el 18 de junio de 1939 en La Plata frente a Estudiantes. River perdió 1 a 0. Volvió momentáneamente a la tercera hasta el 15 de octubre, cuando reapareció en primera contra Atlanta y ya no salió más. A los 40 minutos del segundo tiempo gritó el primero de los 292 goles que marcó con la banda roja.

Los primeros tramos de la década del 40 sirvieron de marco para el alumbramiento de la Máquina que logró 3 campeonatos (41/42/45) dos subcampeonatos (43/44) y un tercer puesto: 1946
Dentro de la afinada orquesta que componían entre otros Moreno, Pedernera, Muñoz y Loustau, Ángel era el ejecutor: de los 240 tantos convertidos en esa época, 115 los hizo Labruna.
Es el segundo goleador del fútbol argentino. Cuando entraba al área y agachaba el lomo era gol.


Una mañana de 1939 inauguró su serie contra Boca: el domingo 5 de noviembre, Era el primer clásico que jugaba, estaba 1 a 1 a 15 del final y Labruna hizo el gol del triunfo.

El sentimiento "anti boca" (al cual le hizo 15 goles en su carrera) que siempre exhibió Ángel fue una bandera para todo hincha de River. Siempre luchaba para amargarles la vida.
Su "odio" nació gracias a la influencia de un amigo suyo Pistoletti que fué dejado de lado en Boca y quien decía "todo lo que hago es para que algún día puedas jugar en River y le hagas muchos goles a Boca" y vaya si cumplió Don Angel.


En 1945 se casó con Ana, la mujer que conocía desde los 17 años. Fué padre de dos hijos Angel Daniel (fallecido) y Omar Raúl (actual miembro del cuerpo técnico), a quienes tuvo la satisfacción de ver también con la banda puesta.

Llegó el desastre del Mundial de Suecia en 1958, la ida de River a los 41 años.
" Esa Navidad fué la más triste de mi vida, lloré de amargura cuando recibí el telegrama del club."


Tuvo un fugaz paso por el Rangers de Talca (Chile), por Rampla Juniors de Montevideo y el cierre fue en Platense en 1961 a los 43.

Probó suerte en otros negocios (un hotel en Mar del Plata, una pizzería, una gomería y una consecionaria) pero fracasó en todos.
" Quise alejarme del fútbol y asíi me fué, el fútbol es mi vida" Y se hizo director técnico.


Siempre jugó a ganar en todos los equipos que dirigió: Platense, Defensores de Belgrano, Talleres de Córdoba, Central y por supuesto con River en 1975 tras los 17 años sin títulos.

4 títulos de técnico, uno más en Central y once de jugador en River. Un Ganador Nato.
El último equipo que drigió fue Argentinos.
Amaba las carreras de caballo y la timba y muchas veces se lo veía en el hipodromo.
Amado y odiado faleció a los 65 años de edad.


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Juan Carlos Muñoz
Un wing de aquellos



De corrido, la delantera de aquel extraordinario team de River Plate cae como por efecto de dominó: ¨Muñoz, Moreno, Pedernera...¨
Juan Carlos Muñoz es siempre el primero de aquellos excelentes cinco jugadores...



¨Sale el sol, sale la luna; centro de Muñoz, gol de Labruna¨, cantaba la hinchada del equipo millonario cuando La Máquina salía a cada una de las canchas para aplastar a sus rivales.
De corrido, la delantera de aquel extraordinario team de River Plate cae como por efecto de dominó: ¨Muñoz, Moreno, Pedernera...¨.
Juan Carlos Muñoz, nacido el 6 de mayo de 1919 en Avellaneda, fue un formidable wing derecho de River Plate, que jugó entre los años 1939 y 1950. Y es siempre el primero de aquellos excelentes cinco jugadores que escribieron, acaso, las páginas más doradas de la historia de nuestro fútbol.

Los wings ya no se conocen más por estos tiempos. Algunos los llaman extremos, como el técnico del Seleccionado argentino, Marcelo Bielsa, y otros punteros. Para todos los casos, se tratan de jugadores que juegan pegados a una de las rayas del campo, la derecha o la izquierda y suelen transitarla durante todo el partido.
Rara vez se cierran hacia el centro aunque lo pueden hacer, pero su función, básicamente, pasa por la de gambetear a los laterales, llegar hasta el fondo y centrar al balón para que algún compañero haga el gol.

Muñoz fue un wing derecho que se cansó de servirles asistencias a sus compañeros. Debutó en River ante Atlanta, en una goleada por 4 a 2, el 15 de octubre de 1939. Previamente, había hecho las divisiones inferiores en Independiente de Avellaneda, pero al llegar a la cuarta especial, se quedó sin lugar.
Por un error, fue transferido a Sportivo Dock Sud, hasta que el antiguo presidente del club de Núñez, Antonio Liberti, se lo llevó a su River. Tuvo que esperar hasta 1941 para ser titular y a partir de ese año, el costado derecho del ataque millonario, no cambió de dueño.
Su legado no era sencillo: hacer olvidar las espectaculares actuaciones de Carlos Peucelle, por quien River adoptó el seudónimo de ¨Los Millonarios¨. Y la llegada de Muñoz coincidió con la aparición de muchas joyas en bruto: como Ángel Labruna, Yácono y Vaghi. Sumados a los consagrados José Manuel Moreno y Adolfo Pedernera, River practicó un fútbol de altísimo vuelo durante la década del ´40.

Muñoz, a diferencia de Loustau –wing izquierdo de River-, no era de bajar tanto en el campo para recibir el balón, ya que contaba con un asesor de lujo: el Charro Moreno, quien era capaz de subir el balón, descargarlo a la banda para Muñoz y terminar convirtiendo de cabeza el centro que el propio Muñoz, iba a enviar.
De ahí, de esa capacidad de iluminar ojos propios y ajenos, que aquel equipo es aun considerado como insuperable. Un sin fin de recursos técnicos jamás visto antes, pese a que el profesionalismo previamente había contado con elencos formidables, como el Independiente de 1938 y 1939.

Muñoz fue una bandera de aquellos punteros derechos que marcaron historia, y de la grande en este club. Esa que años posteriores siguieron enhebrando Vernazza, Pedro González, Antonio Alzamendi y Ariel Ortega.

Un icono imborrable de la historia de nuestra institución por sus gambetas, sus centros, sus goles y sus títulos.

Partidos en River: 184
Goles en River: 39
Títulos en River: 4 (1941, 1942, 1945 y 1947)

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Amadeo Carrizo
"Yo estoy convencido de algo, el arquero decide solo, no necesita de terceros, en realidad yo iba a las charlas técnicas por respeto."


Su nombre la ganó al apellido. Fue un precursor , el inventor de un estilo el de arquero jugador. No le gustaba que el más gordito o el más tontito fuera el que iba al arco. Quería darle categoría al puesto.

"Busqué cambiar la imagen que tenían los arqueros y creo que con los años lo logré."

" Lloré tres veces en mi vida y las tres fueron por River: cuando me vine de Rufino solo en tren, cuando batí el record del arco invicto y cuando el escribano Kent me llamó para decirme que mi ciclo había terminado."



En Rufino, nació el 12 de junio de 1926, era de Independinete pero se cambió rapidamente una vez que recibió el calor de la masa millonaria.
Un dia jugó para Buenos Aires Pacífico, jugó en el preliminar y le hicieron varios goles, volvió a los vestuairos, que era un simple vagón de tren, con cara larga pero le pidieron que no se cambie, que tenía que atajar para la primera. El no entendia nada, jugó y ganaron. El potencial centrodelantero había quedado definitivamente archivado.
Una carta del ex atleta Héctor Berra, dirigida a Peucelle, le brindó la posibilidad de probarse en River. Con 19 años en 1945 Amadeo debutó contra el Rojo en Avellaneda, ganó River 2 a 1. En el 47 le tocó el servicio militar.

En la cuarta fecha de 1948 Amadeo reapareció en primera (1 a 1 con Lanús)
Una calurosa tarde de 1965 Norberto Menendez fue uno de los que más cargó a Carrizo, pero se llevó la peor parte, Carrizo reacionó en el túnel y le pegó una trompada al Beto, quien había sido compañero suyo en la década del 50.

La última anécdota de Carrizo vs boca sucedió justamenente en el último clásico que jugó Amadeo: Fue en el Metro del 68, el domingo de la tragedia de la puerta 12. Carrizo llevaba 5 partidos sin que le hagan goles y siempre lucía una gorrita gris a manera de cábala. Rojitas cuando entro se la robó y salió corriendo. Igualmente el partido terminó 0 a 0.

En el tema Selección a Amadeo no se le perdonan los 6 goles que le hizo Checoslovaquia, pero la gran revancha fue en la Copa de las Naciones del 64 en Brasil, Argentina venció sucesivamente a Inglaterra, Brasil y a Portugal, logró la copa y Amadeo fue la figura en los 3 encuentros.

El 14 de julio de 1966 instituyó una nueva marca en el arco: 769 minutos sin goles en contra.

Se consagró campeón en 1952/53/55/56/57
Para Amadeo uno de los secretos del arco pasaba por conocer perfectamente al rival.
"La clave era amagar, yo trataba de hacer entrar al ejecutor en la variante que quería. Le regalaba un rincón, lo invitaba a patear allí y cuando remataba a ese lugar yo salía al mismo tiempo que la pelota de sus pies."
Atajo 18 penales.

Su brillante ciclo en River se cerró en 1969 a los 42 años.
Detrás quedaron 21 años de titularidad indiscutida y 520 partidos jugados.

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Walter Gomez
La gente ya no come por ver a Walter Gomez...



El 12 de diciembre de 1927 llegaba al mundo el hombre que marcaría a fuego el corazón de los riverplatenses y de todos aquellos amantes del fútbol. En Uruguay empezaba la vida de éste valuarte del balón que tuvo su vida colmada de alegrías y anécdotas dignas de un ídolo.





Por una fotografía el gran Walter llegó a River; ya estaba jugando en Nacional allá por 1946 y era un delantero que los uruguayos querían tener para el mundial de 1950 en Brasil pero en un partido en el que al equipo Bolso le cobraron un penal en contra, los jugadores le reclamaron airadamente al juez y Walter Gómez fue fotografiado con un puño cerrado cerca de la cara del árbitro, en consecuencia lo suspendían por 1 año. Vespucio Liberti lo va a buscar a Montevideo y lo trae para jugar en River. Acá comienza la historia grande de éste flaco y alto uruguayo que empezaba a jugar de 9 y a convertir.

Por estas tierras ya estuvo visto en la cancha de San Lorenzo cuando la selección uruguaya enfrentó a la argentina, Walter tuvo que abandonar el campo de juego producto de un golpe en la nariz y todo el estadio lo aplaudió, desde ese momento Liberti sabía que el uruguayo tenía que jugar en River.

Llegó la suspensión, vino a Buenos Aires y comenzó a jugar para la banda en el año en el que los uruguayos hacían historia en el Maracaná. Aquí fue a jugar a Rosario frente a Newell´s y en el primer minuto de juego Walter Gómez convertía su primer gol en River, como para no meterse en los corazones de la gente, debutando, ganando y haciendo goles desde el arranque.

Con sus goles River ganaba, con sus gambetas, quiebres de cintura y fintas el equipo rendía y las victorias estaban aseguradas. El equipo se quedaba con los dos puntos juegue donde juegue gracias al fútbol que regalaba Walter, entonces en Argentina comenzaba una disputa: se tenía que elegir entre almorzar o ir a ver al uruguayo, el resultado ya lo conocemos la gente no come por ver a Walter Gómez.

El Monumental estaba de bote a bote cada domingo que jugaba River y el uruguayo jugaba como los dioses, a pesar de algunas cosas que hoy en día estarían más que prohibidas como el mismo Walter confesaba “ en el descanso nos fumábamos un cigarrillo en el baño” pero jugando no se notaba en lo más mínimo. Los que si lo notaban eran los de Boca, un verdadero verdugo de los de la ribera. Un partido en su cancha en el que perdía River, Walter tomó la pelota desde la mitad de la cancha y hacía el gol que abriría el camino hacia la victoria. Ellos sabían que cuando jugaba Walter Gómez no había tutía, era partido para River.

Generoso en su juego Walter tenía al lado verdaderos monstruos como Labruna y Pipo Rossi que en la cancha la rompían y afuera hacían desastres. En una oportunidad un grupo de hinchas tiraba piedras el micro en el que viajaban a disputar un partido y Pipo les dijo que se bajaban a pelearlos, Labruna y Gómez corrieron a uno pero el resultado no fue muy bueno, Walter contaba “ lo arrinconamos y le tiré una trompada, el tipo se agacho y se la di en la cara a Ángel, le dejé el ojo hinchado”.

Walter fue sorpresivo dentro y fuera de la cancha, jugó 5 años en River, desde 1950 hasta 1955, debutó con un gol y se fue con un gol (a Racing en un 2 a 2)
Dio 3 vueltas olímpicas 52, 53 y 55 y en 140 partidos convirtió 75 goles. Con una vida llena de victorias, goles y alegrías, Walter comenzó a descansar el 4 de marzo del 2004.

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Carlos Reinaldo Merlo
Siempre en River


" A fines de 1984, River me dejó libre. Fue una decisión que me golpeó pero tomé con calma.
En el último partido estaba en el banco de suplentes, sabía que era mi último partido con la gloriosa camiseta. El aliento de la gente desde que bajé de la concentración hasta que llegué al banco de suplentes, fue increíble, se me cayeron las lágrimas... y ahí supe en realidad que yo jamás me voy a terminar de ir de River."








Llegó a primera de la mano de Labruna, allá por 1969.
Con su cabello color mostaza, con su pierna fuerte, con su despliegue incansable, con su personalidad ganadora. Llegó a primera pero no fue suficiente. Porque rápidamente tuvo que comenzar una lucha que se iba a prolongar durante años: el resguardo del puesto que tanto le había conseguido conquistar.
Casi todos los años traían un jugador en su lugar pero el se mantenía inalterable, pasaron Ramiro Pérez, el Chamaco Rodriguez, Della Savia, Cierra, Carranza, Raimondo, Russo, Pitarch, De Los Santos, Gallego.

"Tenia 11 años e integraba un equipo de La Paternal que había formado Paranicke, un boxeador que fue sparring de Gatica. Estábamos disputando un campeonato en el club Villa Mitre y me vio Palomino, un hombre que levaba chicos a River. Me dijeron si quería ir y acepté inmediatamente, jugaba de centrodelanatero, habilidoso y todo."

Mi ídolo era Sanfilippo, En la octava, a los 14 años, me agarró Peucelle y me dijo "mire joven, usted tiene que ser mediocampista, tiene muchas condiciones...". Aquellos consejos le sirvieron de mucho.

" A los 13 años ya había aprendido a ganarme el peso, pedí trabajo en un taller mecánico que estaba al lado de mi casa en Paysandú y Añasco, m e lo dieron y me acuerdo que ganaba muy poco pero era un dinero que tenía un valor bárbaro. Después fui cadete en una farmacia, luego trabajé en una fábrica de mosaicos de la avenida San Martín. Todo esto fue hasta 1968, cuando River me empezó a pagar una beca. Mi viejo , después de jubilarse como colectivero, se fue a trabajar de gerente a una fábrica de sifones. Al poco tiempo, tuvo un infarto y entonces el único ingreso en casa era el mío.

El debut en Primera fue contra Esudiantes en 1969 (ganaron 1 a 0)
Siempre fui de meter la pierna mas fuerte y ademas gritón con mi vozarrón pero nunca me senti caudillo.

1975 fue sensacional inolvidable, único: Ganamos el Metropolitano y el Nacional.
Con la celeste y blanca jugué solo 3 partidos.
Mejor partido fue en la Libertadores de 1976 con Independiente en Velez: fue el desempate para llegar a la final y lo ganamos sobre la hora con un cabezazo de Pedro Gonzalez.

Mejor gol a Estudiantes en el 73

Mayor alegría haberme recuperado de una lesión de meniscos en 1979, porque muchos pensaron en mi retiro.

Mayor tristeza la final de la Libertadores perdida en 1976 con Cruzeiro.

" A fines de 1984, River me dejó libre. Fue una decisión que me golepó pero tome con calma. En el último partido estaba en el banco de suplentes, sabía que era mi último partido con la gloriosa camsieta. El aliento de la gente desde que bajé de la concentración hasta que llegué al banco de suplentes, fue increíble, se me cayeron las lágrimas... y ahí supe en realidad que yo jamás me voy a terminar de ir de River.

En el 89 volvi como técnico formando una dupla con el Beto Alonso. Cuando el oficialismo perdio las elecciones dejamos nuestro puesto por lealtad al Titi Di Carlo ya que Davicce me ofreció quedarme.

Mostaza Merlo un grande que SIEMPRE estuvo en River

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Oscar Mas

El dueño del gol



Con tan solo 17 años (nació el 29 de octubre de 1946 en Villa Ballester), debutó en primera el 26 de abril de 1964, por la primera fecha del campeonato, en la cancha de Chacarita. River ganó 1 a0 pero la gran atracción del partido fue el chico petisito, morrudo, encarador e incontenible que llevaba la número 11 y se llamaba Oscar Mas.








Pinino, como le decían en aquellas épocas (porque siempre jugaba con unas bolitas chiquitas llamadas pininas), cumplió velozmente con su ilusión: jugar en River, "es que toda mi vida fui hincha de River. De chico lloraba si perdía. Si un domingo por la tarde alguien quería encontrarme, tenía que ir directamente adonde jugara River. Nunca tenía un mango pero siempre me las ingeniaba para entrar a la cancha. Era travieso y decidido: le hablaba a los controles y de tanto versearlos, al final terminaban dejándome pasar. Así fueron mis primeros contactos con River".

Su historia de todos modos, pudo haber sido otra. Porque Juan Evaristo, un exdelantero de la década del 30 lo llevó a Boca después de verlo jugar en las inferiores de Juvenil Porteño. Luis, su hermano, ya jugaba en Boca y esa circunstancia estuvo a punto de torcerle el rumbo a Pinino. Perro en el partido de prueba tiró un penal desviado a propósito: el quería ponerse la de River. "Los sentimientos me tiraban mucho más. Un día, en 1959, apareció Don Ernesto Duchini y me presentó a Peucelle. Me probé en River un miércoles de abril. Era una pulguita pero los gambeteaba a todos, no me podían sacar la pelota y encima hice un gol. A las siete estaba con el dirigente León Ricard, en la sede de la calle Suipacha, firmando el contrato...". Claro que la firma le trajo un montón de problemas en su casa. Evaristo era íntimo amigo de su padre, casi un hermano , y se ofendió después que Pinino rechazara la posibilidad de ir a Boca. Nunca más los saludó.

La prolongada campaña del Mono en River (382 partidos y 199 goles) le dejó, obviamente, muchas alegrías (los campeonatos ganados después de la larga racha sin títulos), algunas tristezas (las dos finales perdidas por la Copa Libertadores en el 66 y en el 76) " En el fútbol como en la vida, se aprende todos los días. Yo podía pasarme horas escuchando a Renato Cesarini, era una gran persona y un maestro inigualable. El me hizo aprender a pegarle a la pelota con la derecha, una pierna que solo usaba para pararme. Me pasé tantas horas en el frontón, que al final le daba con un fierro. Y Hasta hice varios goles de derecha, eso se lo debo al Tano".

"Labruna era una especie de símbolo, respetaba códigos de vida muy particulares, era un amigo de fierro, de esos que siempre se acercan a dar una mano a quien lo necesita". " Muchas veces me preguntaron- y algunos lo siguen haciendo- si como profesional hubiese jugado en Boca. Siempre dije que no. En uno de mis mejores momentos en el 73 vino el Puma Armando y me dijo "Pinino, usted pida lo que quiera y yo se lo doy...". Lo pensé varios días y le respondí negativamente. Hoy, a la distancia estoy seguro de que no me equivoque. Hubiese sido una traición para la mitad del país que siempre creyó a muerte en mi".

Siempre quiso terminar su carrera en River pero no pudo ser. Paso por varios clubes hasta que un día dio basta. UN domingo de octubre de 1987 jugó su último partido como profesional. Y lo hizo en un equipo llamado Boca de Coronel Suárez. Parece mentira pero no fue el Boca que siempre lo quiso. Los principios valen más que cualquier cosa.

" El hincha siempre esperaba que hiciera algo diferente, que la embocara desde un ángulo cerradísimo o desde cuarenta metros. Yo me daba cuenta de esa ansiedad de la gente y por eso intentaba todo lo que parecía imposible. Me gustaban las definiciones difíciles y estaba convencido de que podía conseguirlas. Todo pasaba por una cuestión de confianza, de seguridad, de determinación".


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Nolberto Alonso

La magia de la zurda



Cuando le hizo el gol a Pepe Santoro de Independiente, tirandola por un lado y yendola a buscar por el otro. Muchos dijeron que Alonso era el Pele blanco. La frase sintetizaba a la perfección lo que significaba ese jugador diferente, absolutamente diferente, que se calzaba desde un año y pico antes la camiseta número 10 de River: la que había sido de Labruna, de Sívori y de Ermindo Onega, La que fue de el al cabo durante un largo e inolvidable tiempo.




El Beto nació en Vicente López pero vivió desde chico en Los Polvorines. Jugaba en un equipo llamado El Textil.
Desde allí hacía dos horas de ida y dos de vuelta para llegar e irse de Nuñez. La octava división fue la primera escala de un viaje rápido que pronto lo iba a depositar en el fútbol grande.

Fanático de Los Beatles y de la batería, a los 15 años, junto a un compañero de la matricería en que trabajaba, se pasaba el día cantando y hasta pensó en formar una banda de rock, caddie en las varias canchas de golf que había por su zona, hoy juega muy bien, nada le gustaba más que el fútbol.
Cuando estaba en quinta, Didi lo llevó al Chaco para jugar un partido amistoso. River ganó 2 a 1 pero más allá del resultado el técnico quedó muy conforme con el Beto.

En agosto del 71 llegó el gran domingo. Cancha de Atlanta, derrrota 2 a 1 con Atlanta
Uno de los primeros gratos recuerdos fue el 3 a 1 a boca en Racing cuando River jugó con los pibes contra los profesionales de boca.

En el 72 lo llamaron para la selección.

Alonso fue protagonista de los campeonatos del 75: hizo 20 en el Metro y 7 en el Nacional.

El 12 de agosto de 1976 fue vendido por más de 59 millones de pesos al Olympique de Marsela. En el 77 volvió a River.
Solicitado únanimemente por la gente y por la crítica, más allá de las dudas de Menotti, accedió a la Selección Nacional que se preparaba para el Mundial.
Jugó el Mundial pero de suplente, se enojó con Menotti porque según el no jugó de frente, no le dio la oportuindad que le había prometido.

Fue un año a Velez y volvió en 1984 para un cierre de campaña con toda la gloria.
Ganamos el Metro 85-86, la copa y la copa del Mundo. 

Una fria tarde de junio de 1987 ante un Monumental con más de 90.000 personas se despidió del fútbol.

Partidos jugados en River: 372
Goles en River: 149
Títulos en River: 7 (Metropolitanos 1975, 1979 y 1980; Nacionales 1975, 1979 y 1981 y Campeonato de Primera División 1985/86)
* Datos válidos para Torneos de AFA.

Partidos internaciones en River: 47
Goles: 8
Títulos: 2 (Copa Libertadores de América 1986 y Copa Intercontinental de Clubes 1986)



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Ubaldo Matildo Fillol
Arquero de River y campeon del mundo



En un viaje a Buenos Aires y acompañando a un amigo que se iba a hacer una prueba para entrar a jugar en Quilmes, el Pato Fillol terminó jugando en el elenco cervecero. Luego pasó a Racing Club, que era dirigido por el histórico emblema riverplatense, Ángel Amadeo Labruna. Y nuevamente, el destino lo quería ligar con River.
Sin embargo, por aquélla época, River sufría mas desencuentros que alegrías y Fillol dudo y mucho, al punto de haber decidido quedarse en el club de Avellaneda, pero el mismo técnico de Racing, es decir, Labruna, lo hostigó para que se mudase a Núñez con las siguientes palabras: ¨Mire Fillol, si usted no va a River, yo mañana lo cago a trompadas¨


La Selección Argentina de fútbol consiguió en dos oportunidades la Copa del Mundo y en ambas ocasiones, sus dos arqueros titulares pertenecieron al Club Atlético River Plate. En su primer Mundial obtenido, Ubaldo Matildo Fillol fue el encargado de custodiar los tres palos durante el certamen que se disputó en nuestro país y que culminó en el estadio Monumental. El arquero, que era un indiscutido, estaba desde hacía cinco años en la institución de Núñez, pero su historia con River había empezado bastante antes...

Nacido el 21 de julio de 1950, Fillol vivió su infancia en el pueblo San Miguel del Monte, alejado de la ciudad, de la gente, los ruidos y viviendo la vida a otro ritmo. Por eso, a los catorce años, cuando Renato Cesarini se ofreció para llevarlo a hacer una prueba a River, Fillol le dijo que no. Tan sorprendido se quedó el gran Cesarini al escuchar esa respuesta como al verle las manos: ¨Pibe, usted tiene las manos muy grandes, va a ser arquero¨, le había augurado el gran Renato.

Dicho y hecho pero con otros colores. En un viaje a Buenos Aires y acompañando a un amigo que se iba a hacer una prueba para entrar a jugar en Quilmes, el Pato Fillol terminó jugando en el elenco cervecero. Luego pasó a Racing Club, que era dirigido por el histórico emblema riverplatense, Ángel Amadeo Labruna. Y nuevamente, el destino lo quería ligar con River.
Sin embargo, por aquélla época, River sufría mas desencuentros que alegrías y Fillol dudo y mucho, al punto de haber decidido quedarse en el club de Avellaneda, pero el mismo técnico de Racing, es decir, Labruna, lo hostigó para que se mudase a Núñez con las siguientes palabras: ¨Mire Fillol, si usted no va a River, yo mañana lo cago a trompadas¨

Tras una reunión, el Pato le hizo caso a Labruna y tomó la decisión acertada. Llegó a River en 1973 y el arquero y capitán de ese equipo millonario era José Alberto Pérez, más conocido como Perico. Pero al llegar Labruna al mando del equipo de River en 1975, Pérez fue relegado y Fillol se adueñaría del arco durante diez años espectaculares.
Debutó en River el 28 de octubre de 1973 en un River 3, San Martín de Mendoza 0, con la valla invicta. Su último partido con la camiseta millonaria fue el 20 de junio de 1983 en un empate en dos tantos ante su ex club, Racing.

En esos diez años Fillol se transformó, junto a Carrizo, en los dos mejores arqueros de la historia riverplatense, y tal vez, del fútbol argentino. El Pato parecía invencible, sacaba fuerzas de uno vaya a saber donde para llegar a alcanzar las pelotas más difíciles. Volaba a un palo y al otro y no lo podían batir. Tenía un físico elogiable. Unos reflejos de felino y una seguridad envidiable. Además era un gran atajador de penales.
En River atajó 16 penales, de los cuales, 2, pertenecieron a definiciones desde los doce pasos. En el Metropolitano de 1975 fue uno de los pilares de aquel equipo campeón pero su esplendor llegaría en el Nacional de ese mismo año. Algunos compañeros de aquélla consagración aseguran que ¨aquel Nacional del 75 lo ganó Fillol solo¨.

El Pato fue un inmenso del arco. Durante su estadía en River logró siete títulos. Siempre vital, siempre siendo la carta de salvación debajo de los tres palos.

El destino quiso que su carrera siguiese en Argentinos Juniors, cuyo técnico, vaya coincidencia, era Ángel Labruna. Y en entrevistas pasadas, Fillol aseguró que en la primera semana después de su salida del club de Núñez, en vez de agarrar para el entrenamiento de Argentinos, terminaba siempre en el Monumental. La rutina y el corazón le habían jugado una mala pasada.

Increíblemente su carrera la terminó en el arco de Vélez Sarsfield, y ante River en el estadio Monumental. Aquella tarde de 1991 le atajo un penal a Rubén Fernando Da Silva y le quitó a River la posibilidad de pelearle el campeonato a Newell´s Old Boys de Rosario. Tanta idolatría existía de parte del público millonario para con él, que aquella tarde de su despedida fue aplaudido y homenajeado durante todo el partido. Se retiró en su casa, como un grande.

Partidos en River: 361
Penales atajados: 16
Títulos: 7 (Metropolitano 1975, 77, 79, 80. Nacionales 1975, 79 y 81)
Campeón del Mundo con Argentina en 1978 mientras atajaba en River.

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Daniel Alberto Passarella
El kaiser



Nadie se olvidará de aquella imagen de Pasarel

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