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Juan Gilberto Funes
Juan Gilberto Funes (San Luis, Argentina el 8 de marzo de 1963 - † Buenos Aires, 11 de enero de 1992) fue un jugador de fútbol apodado el Búfalo, y el Tanque, gracias a su corpulencia y fuerza física.
Se inició en Huracán de San Luis en su ciudad natal, paso luego por Sarmiento de Junín, Jorge Newbery y Gimnasia y Esgrima de Mendoza.
A mediados de 1984 es transferido al Millonarios de Bogotá, año en que fue Subcampeón del Fútbol Profesional Colombiano y marcó los goles 2.999 y 3.000 en la Historia del Club, quedando en los registros historicos de la institución, donde empezaron a conocerlo como el "Bufalo de San Luis".
Al año siguiente solo marco 1 gol en el Torneo Apertura y 2 en la Copa Libertadores de 1985, pero se destapó increíblemente en la segunda parte del año. Anotó 15 goles en el Torneo Finalización y 17 en el Octogonal Final (en solo 14 fechas), siendo el maximo anotador en finales del Fútbol Profesional Colombiano en la historia y consiguiendo el record de 32 goles en un solo semestre, toda una marca para el fútbol de Colombia. A pesar de toda la ventaja que dio anotando solo 1 gol en el primer semestre, con los 32 que anoto en el segundo, logro terminar como segundo de la tabla de goleadores del Campeonato de 1985, quedando a un gol de obtener el Botin de Oro como ,máximo goleador, consiguiendo el Botin de Plata. En total en Millonarios marco 55 goles.
De ahí fue vendido en el segundo semestre de 1986 a su país al River Plate de Buenos Aires donde consiguió una Copa Libertadores venciendo al América de Cali y la Copa Intercontinental, luego de vencer al equipo rumano Steaua Bucarest en Tokio.
Fue llamado a la Selección de fútbol de Argentina para la Copa América de 1987 y los amistosos previos a la Campeonato Mundial de Italia 1990, aunque no fue convocado para este ultimo.
Pasó por el Olympiakos de Grecia en 1987 y 1988. En Francia en 1988 y 1989 milito en el Nantes y Niza donde le descubieron un problema cardíaco que le impidió seguir su carrera en Europa. Volvió a su tierra por segunda vez, donde se anuncio su vinculación a Boca Juniors, pero debio ser descartado debido a su enfermedad. Pero esto no le impidió seguir su carrera como profesional en Vélez Sársfield, aunque posteriormente debio retirarse definitivamente.
Murió en 1992 y es considerado hoy una de las mayores leyendas del Millonarios de Bogotá donde es uno de sus más grandes ídolos y siempre recordado en River Plate por ser artífice de haber conseguido la esquiva Copa Libertadores que el equipo de Nuñez buscó durante 26 años y haber marcado 2 goles en las finales contra América de Cali.
Héctor Veira, técnico de Funes en River Plate lo definió así:
"Era un contragolpeador feroz. Cuando arrancaba en velocidad se hacía prácticamente incontenible. Y si se le daba un cachito en el área, te mataba". 
Fuente Taringa
Juan Gilberto Funes (San Luis, Argentina el 8 de marzo de 1963 - † Buenos Aires, 11 de enero de 1992)
El Sapo. Fue don Pedro, su padre, el que le puso su primer apodo tras bautizarlo como el Juan, en honor a Juan Gálvez, quien por esa época se había matado en un accidente automovilístico. Y fue doña Marta, su madre, la que se encargó de alimentarlo. "Siempre fue grandote -recuerda-. Cuando nació pesaba casi cinco kilos".
Desde chico soñaba con ser jugador de fútbol, mecánico o corredor de autos. Con el tiempo se inclinó por la primera de sus tres vocaciones. Ayudaba a Pedro en el taller y, después, se iba al potrero. De a poco, en su San Luis del alma, empezó a construir una figura que llegó a ser -y sigue siendo- respetada tanto como la de un prócer.
Su comienzo de verdad fue en la Primera de Huracán de su provincia. A los 17, saltó a Sarmiento de Junín, ya perfilándose como el jugador que iba a ser. Pero no alcanzó a conseguir la titularidad. Volvió a su ciudad, estuvo unos meses en Jorge Newbery y, tras varios goles, fue adquirido por Gimnasia y Esgrima de Mendoza. "Fiera, mire... usted no tiene nada de Bernabé Ferreyra, pero siga así que va en buen camino para emularlo", le dijeron los técnicos. Y desde ahí empezó a saltar cada vez más alto. En 1984 se fue a Millonarios de Colombia, su primer gran capítulo.
Millonarios:
En 1984 llegó en silencio un muchacho de 21 años, grandote –medía 1,80 metros y pesaba 87 kilos–, con una única misión, que por entonces se pensaba imposible: reemplazar al gran Wílmar Cabrera, aquel goleador de la selección uruguaya que triunfó en Millonarios y que acababa de ser transferido al Valencia de España, en la transacción más costosa del fútbol colombiano hasta entonces.
En sus primeras semanas en el club, parecía que este muchacho no tenía la jerarquía para jugar en un club de los pergaminos del cuadro embajador, o tal vez su físico le impedía jugar al fútbol en la altura de Bogotá. Nadie daba un peso por él, excepto el comentarista Jaime Ortiz Alvear, quien seguía hablando maravillas de aquel que acababa de bautizar como El Búfalo de San Luis.
Ortiz tenía razón: Funes poco a poco se fue adaptando al fútbol colombiano, y, de un momento a otro, se convirtió en un verdadero búfalo que generaba temor en los defensas –aún en los más pataduras, pues su fortaleza lo hacía ver invulnerable–. Pero no sólo era fuerza: era amor por la camiseta, voluntad de lucha inclaudicable, un gran corazón dentro y fuera de la cancha, y mucho, mucho talento. Un fortachón con clase. El Búfalo era capaz de arrastrar diez metros, a punta de fuerza, a dos defensores, pero también era capaz de hacer girar su cuerpo de casi 90 kilos como una bailarina ¡Era increíble!
Funes nos hizo vivir muchos momentos felices, consiguió muchos goles espectaculares, pero el 18 de noviembre de 1984 hizo historia. Fría noche en El Campín, corría el minuto 40 del segundo tiempo y Millonarios enfrenta a Junior en el octogonal final. Norberto Peluffo cobra rápidamente un tiro libre, Miguel El Nano Prince la baja y la coloca para que El Búfalo de San Luis, de certero cabezazo, anote el gol 3.000 en la historia de Millonarios (Aunque, a decir verdad, la historia no es tanto el gol 3.000, sino quién lo hizo; ¿alguien recuerda quién hizo el gol 1.000, el 2.000 o el 4.000?).
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El Búfalo no alcanzó a durar dos temporadas completas en Millonarios. Cuando llegó era un completo desconocido del interior de Argentina, excepto para los empresarios, quienes, junto a la propuesta de vestir la de Millos, le ofrecieron jugar en España y Buenos Aires. Él se inclinó acertadamente por los colores azul y blanco, pero muy pronto su fama se extendió, su nombre empezaba a sonar como el de una de las figuras más promisorias del fútbol gaucho, y River Plate hizo una tentadora oferta por sus servicios.
Aniversario 16 De La Muerte Del Bufalo:
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=3EzR0V6O5ho
River Plate:
Venía de jugar en Colombia (destino bastante importante para los futbolistas argentinos en los ´80), donde se decía que había sido goleador y figura del Millonarios.
En la Argentina sólo había jugado en Gimnasia y Esgrima de Mendoza, y era prácticamente un desconocido cuando Santilli lo repatrió para las semifinales de la Copa Libertadores del ´86, en reemplazo de Ramón Centurión.
Jugó contra Argentinos Juniors en ese grupo de semis, pero tuvo su gran momento en las finales contra el América de Cali. Metió el primer gol en el partido de ida que River ganó 2-1, y el único en el encuentro de vuelta que resultó la Primer Libertadores de River.
De aquel gol dijo:
“Si encontraba una escalera, me trepaba para abrazar a cada uno de los que gritaba. ¿Sabés lo que es ver a tanta gente que festeja tu gol? Por la cabeza se me cruzaron las caras de mis viejos, de mis hermanos, de mi señora, de los amigos del barrio..."
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=YjPEFEhjJfY
Ese fue el comienzo de su época de gloria. En diciembre de ese año disputó (y ganó) la Intercontinental contra el Steaua Bucarest. Llegó a Tokio como la figura de River (para los japoneses y el marketing), y si bien fue titular, no brilló en ese partido.
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Kf4tFgRDvPQ
Enseguida llegó el llamado a la Selección Argentina campeona del mundo unos meses antes, la disputa de la Copa América ´87 como titular, la 9 en River, notas y disfraces para las revistas deportivas. Pero hubo un partido que marcó un quiebre, encuentro nocturno en Avellaneda, Independiente-River por la Libertadores ´87, River ganaba 1-0 y el Búfalo erró un gol imposible; después de haber eludido a Luis Islas, sólo frente al arco remató, el tiro dio en el poste, y salió. Finalmente, el rojo dio vuelta el partido y River quedó eliminado de la Copa.
Si bien eso no le significó perder consideración, en cierto modo quedó estigmatizado por ese no gol (como el casi gol de Cardeñosa en el España-Brasil del Mundial ´78, salvando las distancias obviamente), y, por si fuera poco, al toque lo vendieron a Grecia (que ni siquiera es un destino demasiado importante ahora, mucho menos en esa época pre-globalización).
Olimpiakos:
Muy poca información se puede conseguir sobre lo que fue el paso del Búfalo por Grecia, solo se sabe que llego a ser un jugador muy recordado en Olimpiakos por su fuerza y entrega, tambien que su corta estadia se debio a que Juan Gilberto Nunca se adapto del todo a la vida en europay extrañaba mucho su casa en Argentina.
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=BeZt3j5I2_U
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=wzNXjqQ0mfA
Vélez Sársfield:
Llegó a Vélez Sarsfield, club que en esa época armaba buenos equipos pero que nunca ganaba nada (parafraseando al posterior ídolo de ese club, José Luis Félix Chilavert). En Liniers fue dirigido por Basile y, nuevamente, por el Bambino Veira, y jugó con, entre otros, el Tigre Gareca, Mancuso, Ischia y el Pacha Cardozo.
Anduvo bastante bien en el Fortín, pero se lo recuerda fundamentalmente por un Vélez-Boca que los xeneizes ganaban 3-0 al finalizar la primera etapa, y que en el 2º tiempo Vélez lo empató 3-3 con goles del Búfalo, Robinson Hernández y Gareca. Una imagen me ha quedado de ese partido y es casi tan instantánea para mí como la del gol contra el América en la segunda final del ´86: Funes llevándose a la rastra a toda la defensa de Boca, especial y literalmente a José Luis Cuciuffo en la jugada del primer gol de Vélez.
Esa fue su segunda etapa de furor. Era, junto al Beto Márcico y a Ramón Díaz, uno de los jugadores más pedidos por el público y el periodismo para el mundial de Italia ´90 (obviamente de los que no estaban en el plantel), pero el Dr. Bilardo no llevó a ninguno de los 3.
Su Retiro:
Tenía todo arreglado para jugar en el Niza de Francia, pero le descubrieron un problema cardíaco, algo relacionado con una de las válvulas del corazón (no recuerdo bien). Volvió a la Argentina, luego de que el pase se frustró y comenzó a negociar con Boca.
La dirigencia encabezada por Alegre y Heller lo trató muy bien, pero le dijo que sin autorización médica que no podían contratarlo. El diagnóstico científico fue lapidario: “No puede jugar más al fútbol, si lo hace puede morirse en una cancha”.
Y no jugó nunca más, retirándose con sólo 27 años.
Hizo equilibrio con el rally, que también lo apasionaba, al igual que la caza y la pesca. "Me encanta jugar y listo. Si entreno a la mañana, a la tarde me organizo un picado con los vagos. En el fondo tengo alma de potrero", afirmaba con la ilusión de volver a una cancha. "Se la bancó como un hombre hasta último momento -reconstruye Ivanna-. No estaba enojado con Dios. Sólo le había pedido una vez, cuando nació Juan Pablo, porque no lo podían sacar de mi vientre. Y, en agradecimiento, no se atrevió a pedir por él". En abril del 91 jugó para Defensores del Oeste, de la Liga Puntana. Sin embargo, su estado de salud entró en una pendiente negativa. Entre el 6 de septiembre y el 7 de noviembre lo operaron cuatro veces en Mendoza. En ese entonces, soñaba con abrir una escuelita de fútbol, que la terminaron inaugurando su mujer y su hermano Pablo.
Maradona hace referencia a este hecho en su libro “Yo Soy El Diego”:
“Hoy podría agregar al Búfalo en la lista de mis grandes amigos, de los más íntimos, aunque recién hablamos y nos sentimos juntos en serio, con profundidad, en los últimos quince minutos de su vida, El estaba internado, con el corazón roto, pobre, con el corazón partido. Ver a ese oso bueno, a ese hombre enorme postrado en la cama, era una imagen tremenda, muy muy dolorosa. Con Claudia seguíamos la cosa bien de cerca. Y el último día, por esas cosas del destino, por esas cosas que el Barba tiene reservadas para mí, yo estaba ahí, justo ahí, al lado de la cama. Y se murió, ahí, nomás. Casi en mis brazos".
Fue velado en la Casa de Gobierno de su San Luis y despedido por unas 40 mil personas que colmaron las calles en una manifestación espontánea. "Porque nunca renegó de su origen, porque permanentemente mantuvo la humildad, porque siempre regresó a su provincia, porque proyectó de manera brillante a su patria chica por el país y el mundo... Su pueblo no lo olvida", se lee en la plaqueta de su monumento, construido en la plaza Pringles. El hincha del fútbol y el fanático de River tampoco lo olvidan.
Grandote, con muchísima potencia pero bastante hábil y técnico con la pelota en los pies, goleador, aguerrido y al mismo tiempo poco tribunero.