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Javier Alejandro Mascherano

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Javier Alejandro Mascherano

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"Javier Alejandro Mascherano"











Nombre completo: Javier Alejandro Mascherano
Apodo: El León, El Jefe, El Jefecito, Masche, El Pulpo, Little Chief
Fecha de nacimiento: 8 de junio de 1984 (24 años)
Lugar de nacimiento: San Lorenzo, Argentina
Club actual: Liverpool FC
Posición: Centrocampista
Altura: 1,78 metros
Partidos internacionales: 45
Goles totales: 2 (clubes), 2 (selección argentina)
Año del debut: 2003
Club del debut: River Plate



Biografia...

Javier empezó a jugar al fútbol en Alianza, un club de la Liga de San Lorenzo, acá en Santa Fe. Y era delantero. Igual que yo, que jugaba de nueve en la Reserva del Newell's campeón del Metro del 74, y después pasé por Argentino de Rosario. La cuestión es que después Javier se fue a Barrio Vila, en el 95, y lo dirigí tres años: en ese entonces los padres hacían su aporte en los clubes. Como delantero, Javi era velocidad, potencia y buen remate. Pero a mí me parecía que debía jugar de cinco, por su justeza, porque levantaba la cabeza y ponía la pelota donde quería... Ahora descubren este aspecto de su juego, pero desde los 10 años que entrega la pelota así, con una precisión infernal. La cuestión es que de entrada no tuve su aprobación total, pero ahora todo ya se convirtió en una simple anécdota.

El tercer año en Barrio Vila lo hizo en juveniles, ya en cancha de 11. Recuerdo que me dijo: "Quiero algo más, llegar a ser alguien, lograr algo. Me quiero ir a Buenos Aires, adonde tenga la posibilidad de ser jugador de fútbol". Era su ilusión, lo dijo como cualquier chico que sueña con ser futbolista. Y ni siquiera sabía en qué categoría: en la C, en la D, en Primera... No le importaba. Se había fijado esa meta y no había nada que se lo sacara de la cabeza. Bueno, se fue a Renato Cesarini. No quiso intentar probarse ni en Newell''s ni en Central porque había demasiados jugadores y desconfiábamos. La cuestión es que estuvo entrenándose en Renato, vio cómo se manejaba la preparación física, lo técnico, le gustó el ambiente y me anunció: "Me quedo". En ese momento le aclaré que Cesarini jugaba los torneos de la liga rosarina, y no los de la AFA. "No importa, porque si juego bien acá, alguien me va a ver", me contestó. Eso, a los 13 años, es tener en mente un proyecto, es tener convicción. Como cualquiera que dice que quiere estudiar medicina y que se mata para recibirse. Es así, un profesional. Me acuerdo de que cuando fuimos, el Indio Solari me llevó a un costado y me dijo convencido: "Este va a ser el cinco de la Selección". Yo me largué a reír...

Su relación con la Selección se dio como él imaginaba. Un día llegó Hugo Tocalli para observar a varios chicos y se ve que Javier le gustó, porque lo convocó enseguida al Sub 15. Y eso que recién arrancaba en Renato Cesarini. Entonces, al año siguiente apareció River y se lo quiso llevar, pero tuvo que esperar hasta el otro, y entonces sí Javier decidió que era lo mejor para continuar con una mejor formación. Entró en Séptima, y salieron campeones contra Independiente, en cancha de Vélez, me acuerdo como si fuera ayer. Después otra vez lo convocaron a la Selección, esta vez al Sub 17 para el Sudamericano en Perú, en el 2001. Fueron subcampeones y Javier volvió a River, a la Sexta, pero estuvo cuatro o cinco partidos nada más porque ahí nomás lo llamaron para el Mundial de Trinidad y Tobago. Y al regresar, directamente lo pusieron a jugar en Reserva.

Al principio lo tomó como una aventura, pero fue concretando sus sueños de a poco. Y a nosotros, la verdad, nos cuesta caer. Verlo con la camiseta argentina en todos los juveniles, el Sub 17, el Sub 20, el Sub 21, el Preolímpico Sub 23 y ahora en la Mayor con tanta continuidad, sin saltearse ninguna categoría... A veces me sorprendo porque es algo que me cuesta explicar. Porque la sensación es como si estuviera usando una camiseta de un club, algo familiar. Y que ahora, a los 20 años, tenga la chance de jugar nada menos que en los Juegos Olímpicos después de ser titular en la Copa América... Cuesta asimilarlo. Pero lo lleva en la sangre, no hay otra interpretación. Y a eso hay que sumarle haber debutado en River, jugar la Copa Libertadores. Estoy seguro de que el destino tiene un porcentaje alto en todo esto, pero siempre que le agregues capacidad, temperamento, personalidad, entrega y sacrificio. Porque muchos lo sueñan, pero a pocos se les termina dando. ¡Si Javier debutó antes en la Selección Mayor que en su club! No sé cuántos casos así se habrán dado en el mundo. Tres, cuatro, no más. Y esta situación no es algo que sólo debe estar descolocándome a mí.
La sensación es estar viviendo el sueño que él siempre soñó. No pensé que estaría donde está ahora, porque hay un montón de jugadores con un currículum bastante más grande, y asombra que un técnico se la juegue con un pibe que tiene pocos partidos en Primera. Javier sabe muy bien que eso debe retribuirlo con creces, demostrar que estaba a la altura. Y ahora, la medalla de oro sería como el éxtasis para todo futbolista. Yo soy un tipo muy futbolero, hincha del fútbol bien jugado. Miro los partidos y saco mis conclusiones. No subo el volumen si lo alaban ni lo bajo si lo matan. Sé cuándo juega bien, mal o regular. Incluso, después de los todos partidos siempre llama a casa para saludarnos y me pide una opinión, aunque Javier la tiene clara y se da cuenta cómo anduvo. Eso sí: siempre le pregunto si dejó todo en la cancha.
Me llena de orgullo que hablen bien, aunque yo siempre le voy a ver un defecto, siempre, nunca va a ser perfecto. Es algo con lo que siempre lo toco como para que no crea que hizo todo bien. Pero afortunadamente, por su forma de ser, nunca piensa que fue el mejor ni que hizo el partido de su vida. Siempre dice que hay que dar más, desde chico, desde que juega al fútbol. De nueve, sí. Pero a esta altura, me parece que está más que claro que no fui su descubridor por haberle cambiado el puesto cuando era pibe. En realidad, Javier se descubrió solo.



Clubes...

River Plate -- (argentina) -- 2003-2005
Corinthians -- (Brasil) -- 2005-2006
West Ham -- (Inglaterra) -- 2006
Liverpool -- (Inglaterra) -- 2007-(actualmente jugando)


Titulos...



Despedida de "EL LEÒN" de River Plate...





Emocionado por el tributo que le dedicó la hinchada, Mascherano dio su adiós entre lágrimas. Admitió que en el futuro le gustaría volver a su otra casa.

—Dejando de lado el final del equipo, ¿fue tu mejor tarde?

—No creo que haya sido la mejor, pero sí estoy seguro de que será imborrable. Nunca me voy a olvidar de esto. Fue hermoso.

—¿Cómo conjugás la felicidad por este homenaje con la desilusión por no poder despedirte con la Libertadores?

—Uno tenía el deseo de irse ganando algo importante: yo era feliz en este grupo y me moría de ganas por lograr la Copa. Por suerte, después de este triunfo, me voy más tranquilo porque River consiguió la posibilidad de estar en la Libertadores del 2006 y así tiene la revancha para lograr lo que se nos escapó este año. Igual, la emoción que viví en mi despedida tapa un poco esa bronca. Nuevamente la gente me dio mucho más de lo que yo le pude brindar dentro de la cancha.

—¿Si lo medís desde lo emocional, esto fue similar a dar una vuelta olímpica?

—Sabía que era un compromiso importante, era el último y uno tenía muchas sensaciones previas. Me parece que no vale lo mismo que un campeonato, aunque está claro que, en lo personal, lo que sucedió superó cualquier cosa, me hizo tan feliz como cuando tuve la suerte de dar alguna vuelta olímpica.

—Durante un rato pareció que estaba jugando el Club Atlético Mascherano.

—En realidad se terminó reconociendo al equipo... Este triunfo era importantísimo para el futuro. Y todos los que estuvimos en la cancha tratamos de dejar la vida por la camiseta.

—Sin embargo, se hizo una gran diferencia con el resto de los jugadores. ¿Encontrás alguna explicación?

—Que me hayan alentado como se dio significa que sirvió el esfuerzo que hice por la camiseta. Pero no sé bien cuáles fueron los motivos. Quizá porque nací en el club y eso siempre es muy valorado por la gente de River. Después no encuentro otras razones, porque sinceramente no conseguí muchas cosas.

—¿Alguna vez habías agradecido el apoyo y la ovación en medio del partido?

—Nunca.

A los 21 años, Javier Mascherano es un prócer de River, más allá de haber jugado 71 partidos, metido un gol y logrado un título.

—A partir de esta fiesta parece que entraste en la lista de los ídolos más grandes.

—No me creo ídolo de un club que tuvo y tiene tan grandes futbolistas. Idolos otro tipo de jugadores, son los que ganaron cosas importantes o que jugaron muchos años en la institución. A mí, lamentablemente, me tocó estar poco tiempo con la Primera.

—¿Te imaginás cómo te vas a sentir cuando caigas que ya no serás jugador de River?

—Seguro que con la herida de dejar un lugar en el que uno se siente tan cómodo. En River fui feliz y me trataron bien. Sin duda ya genera nostalgia. Me imagino que es normal, es lo que debe sentir cualquier jugador que deja su segunda casa... Se extraña.

—A vos te empezaron a extrañar antes de que te fueras.

—Pero el que ocupe mi puesto lo hará sin problemas y pronto la gente lo empezará a querer.

—¿Podés decir quién debería ser tu reemplazante?

—No soy quién para decirlo. Leo sabe muy bien quién debe ocupar esa posición. Y es bueno aprovechar esta oportunidad para decir que el cuerpo técnico merece ser apoyado. En principio, porque todos sus integrantes son muy buenas personas y eso es fundamental para armar un plantel. Además, al margen del traspié con el San Pablo, los que vivimos el proceso desde adentro sabemos que se trabajó bien. —Pero al final del semestre el equipo dejó una mala imagen.

—Si el resultado del primer partido contra San Pablo habría sido otro, tal vez ahora no me estaría despidiendo. Pero no hay excusas: fuimos superados en la semifinal y debemos asumir la realidad.

—¿Qué se te pasó por la cabeza cuando te levantaste?

—Con Lucho dijimos que teníamos que disfrutar este día a full. Nunca más íbamos a poder compartir el equipo con muchos jugadores a los que admiramos y tampoco sabíamos si alguna vez volveríamos a jugar aquí.

—Está claro que tenés las puertas abiertas para volver, ¿no?

—Uno no puede predecir las vueltas del fútbol. Quizás en el futuro River no me necesite.

—¿Qué te deja River?

—Viví muy buenos momentos y muchos otros difíciles. Lo principal es que aquí pude cumplir mi sueño de jugar en Primera. Soy yo quien le doy gracias a River.

 

Página creada por Diaz con la colaboración de elCRiScarp14, faro, ato10millo.

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