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Ángel Labruna

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Ángel Labruna

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Ángel Amadeo Labruna, (Buenos Aires, 28 de septiembre de 1918 - Ibídem, 20 de septiembre de 1983), fue un jugador y director técnico de fútbol argentino. Jugaba como delantero por izquierda. Es el goleador histórico del club River Plate y uno de los máximos goleadores del fútbol argentino con 293 goles, junto con Arsenio Erico. Integrante de la delantera del célebre equipo de River Plate conocido como La Máquina. Labruna, ocupa el 26º Lugar en el ranking del Mejor jugador sudamericano del siglo XX que publicó IFFHS el 2006. Como jugador Debutó con la camiseta de River Plate el 18 de junio de 1939 y la defendió durante 20 años en la máxima categoría de su país. Conquistó nueve títulos del Campeonato argentino (1941, 1942, 1945, 1947, 1952, 1953, 1955, 1956 y 1957) y fue en dos ocasiones máximo goleador de la competición (en 1943 con 23 goles y en 1945 con 25). Participó en la leyenda de su club como miembro de una delantera histórica: Juan Carlos Muñoz, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera, Labruna y Félix Loustau, en la que él ocupaba la demarcación de interior izquierdo.

Sólo disputaron juntos 18 encuentros, que resultaron inolvidables para los aficionados. El apodo de La Máquina se debió a la precisión del juego de aquel equipo de River, ideado por Carlos Peucelle, quien abominaba de tácticas y señalaba que la de su equipo era “1-10”, es decir, un arquero y diez jugadores.

Labruna puso fin a su trayectoria en River en 1959; había defendido sus colores en 515 partidos, marcando 293 goles. Todavía jugó durante dos campañas en el Rangers de Talca chileno, en el Rampla Juniors de Montevideo, y en Platense, para retirarse cuando ya había cumplido 43 años.

Disputó 36 encuentros con la selección nacional de su país (en los que marcó 17 goles). Ganó una Copa América (1955) e incluso llegó a jugar, con 40 años de edad, la fase final de la Copa del Mundo disputada en 1958 en Suecia

Al igual que otros grandes jugadores de su generación, no pudo participar en otros mundiales, primero debido a la suspensión de este evento por la Segunda Guerra Mundial y después por la decisión argentina de no jugar los mundiales de Brasil y Suiza.

[editar] Como Director Técnico Labrunaangel.jpegArchivo:La Maquina.jpg

 

 

 

 

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En los primeros días de junio de 1939 el equipo de River se encontraba en una pequeña crisis. Unas semanas atrás Bernabé Ferreyra había anunciado que dejaba el fútbol y para colmo el 11 de junio River pierde frente a Boca de local. Algunas lesiones y bajos rendimientos provocan que a la semana siguiente, el técnico de ese momento, el muy respetado gringo Hirschl, decidiera poner a un pibe que la venía rompiendo en la reserva.

Esa tarde del 18 de junio de 1939, hizo irrupción en el Monumental un joven de 21 años. Muchos conocían a Ángel Amadeo Labruna, era un pibe del club, un pibe que había jugado entre los cadetes al fútbol y al básquet hasta que se dio cuenta, al llegar a la cuarta especial, que debía elegir. Después de muchos sueños tocaba el cielo con las manos.

Elegir el fútbol le permitió estar cerca de su ídolo. Como no podía ser de otra manera, Bernabé Ferreyra era quien llenaba todas sus fantasías y a quien quería imitar. Estaba en las nubes cuando el ñato Bernabé le regalaba los botines ya gastados, el chico de las inferiores, el que conocía el club de vivirlo desde chico podía escuchar y ver el ritual de su ídolo. Seguía como siempre los partidos, desde el campo, desde la tribuna, mirando el entrenamiento o siendo parte de él, nada importaba con tal de estar junto al club de sus amores. Hoy diríamos que era un fana como muchos de nosotros.

Labruna fue paciente, sabía de los gigantes que jugaban en River, su presentación no fue la mejor y, al igual que Muñoz (como ya vimos en el post recordatorio del jugador), debió esperar hasta que una huelga les dio lugar para mostrarse en la primera de River. Labruna fue uno de los símbolos de “los guerrilleros” que tan buenos resultados sacaron (incluida la victoria a Boca en donde debutó marcando su primer gol al eterno rival).

En 1940 ya era titular y al año fue parte de la delantera más famosa del fútbol argentino. Fue el principio de una campaña extraordinaria que incluyó 37 partidos en la selección con 17 goles. Con River jugó 516 partidos y marcó 293 goles hasta su último partido el 12 de octubre de 1959. Es el máximo goleador del fútbol argentino, máximo goleador de River frente a los bosteros, el técnico que nos sacó de la mayor seguía de títulos de nuestra historia, una de las personas con más títulos en el club y el que más presencias tiene entre su vida como jugador y como técnico. Más de 20 años disfrutando el ritual de cada domingo de vestir la casaca de su vida y salir a jugar oyendo el murmullo o el grito de quienes sentían como él y que tan bien identificaba. 20 años junto a 2 de sus pasiones mayores, River y el fútbol. Siguió unos años jugando en el exterior y en ascenso hasta que la dirección técnica ya no se lo permitió. Fue ayudante de campo de varios amigos en River y en otros equipos, fue asesor en River y finalmente nos dirigió en 1968. Perdió 2 títulos por mínimas diferencias y decidió irse desgastado por drásticas decisiones que debió tomar (libertad de acción a Amadeo Carrizo, Ermindo Onega, Matosas, Cubillas…). Pero River no podía salir de su camino. Los mejores equipos que recuerdan Defensores de Belgrano, Platense, Talleres de Córdoba, el primer título de Rosario Central llevaban su firma y por eso volvió al club de sus amores.

Fue tan fuera de serie que se agrandaba cuando jugaba contra los bosteros, era algo personal, era lo que sentía desde que iba a la popu. En 13 partidos contra Boca anotó goles y River ganó 12 de ellos. Hacía los goles importantes. Iba a la bombonera y se ganaba el respeto y odio de los bosteros. Se tapaba la nariz para mostrarles que no los quería. En el 55, después del asalto militar que derrocó a Perón, River fue campeón una fecha antes de ir a la cancha de Boca y les prohibieron dar la vuelta para no provocar disturbios. El feo lo aceptó pero en cuanto le pusieron un micrófono los cargó y no se hizo problemas cuando todo el público local lo estaba esperando.

El mítico y eterno presidente de Boca, J.J Armando alguna vez reconoció: “Boca salió campeón con varios jugadores símbolos de River… estoy convencido que con Labruna también hubiera salido campeón, pero no lo puedo llevar a Boca porque tiene la banda roja pintada en la piel debajo de la camiseta…”

Tal era el respeto que lo recomendó para dirigir al gran Talleres del 74.

En sus años como entrenador tuvo muchas peleas, lo discutieron mucho por jugadores que ponía, por posiciones extrañas y tantas cosas que debieron callar cada vez que el Feo ganaba un título.

Nadie le pudo desmentir sus palabras poco antes de morir: “de mí podrán decir lo que quieran, pero cuando River fue campeón en los últimos 45 años, siempre estuvo Ángel Labruna”.

No caben dudas que fueron muchos domingos cómplices junto a los hinchas de River pero estoy seguro que muchos quisiéramos tenerlo aunque sea un domingo para que nos brindara algo de su experiencia y conocimiento. Lamentablemente el 19 de septiembre de 1983 el Feo nos dejó. Ya había arreglado todo con Hugo Santilli para volver junto al Beto Alonso. Su velatorio fue en el gimnasio de básquet de River y hasta allí se acercaron todos los hinchas de River.

Como no iba a ser así. River está lleno de ídolos, en los primero 70 años de fútbol profesional River contó con unos 20 ídolos, cada generación tuvo uno, sin embargo, solo uno supera esta calificación. Solo una persona es indiscutido por lo que dio y amó a nuestros colores, querido como jugador, como técnico y como hincha.

Solo él fue capaz de dar y sentir lo que todos soñamos alguna vez ser. El fanático que es exquisito jugador. Solo él logró que su amor por la camiseta estuviera siempre y lo agrandara para conseguir lo mejor que podía dar. Todos sus logros sumaron para ver su grandeza y espíritu ganador que tanto se identifica con River, pero el feo era un hincha más que se sentía único por tener la buena suerte de defender su amor dentro de la cancha.

Sufrió muchas traiciones y sinsabores, sin embargo fue fiel al sentimiento, estuvo siempre que debió estar y antepuso este amor a muchas cosas que también amaba.

Por todas estas cosas, el 28 de septiembre, fecha de su cumpleaños, es el día del hincha de River, y los 18 de junio deberían ser días de fiesta en el club.

Página creada por AgustinCarp10 con la colaboración de faro, jake.

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