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La V y llora
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VolverVELEZ 2 - RIVER 1 La V y llora
Enviar nota Tu nombre Tu email Nombre del receptor Email del receptor Añade tu comentario (opcional) Enviar notaMartínez festeja el 1-0. Participaría del 2-1.
Martín Eula meula@ole.com.ar | 06-09-2010River dejó la punta en Liniers y, más preocupante aún, no pudo salir de la zona de descenso directo. Vélez lo supero con la magia del Burrito, la potencia de Silva y la solidez del resto. Y lo mira desde arriba.
Un baño de realidad dejó mojado a River y levantó a Vélez. En este fútbol de sentencias rápidas, no hubo equivalencias entre un equipo con un trabajo de un año y medio y otro que quiere ser algo y todavía no se parece a casi nada. En un partido con la intensidad al palo, la diferencia fue mucho más que un gol.
River no descendió ni tampoco quedó afuera de la lucha por el título por esta caída. Son normales y denotan grandeza ciertas promesas (hoy, ahora, el bigote goza de buena salud), pero su verdadero leit motiv debe apuntar a 38 fechas y no a 19. Se dio tantos golpes en su reciente y nefasto pasado que debe entenderlo. Lo entiende desde la actitud y el fervor, aún está lejos (muy lejos) desde el juego. Está tan lejos de jugar como quiere Cappa como estuvo ayer del arco de Barovero.
Las fallas, en ese sentido, son colectivas e individuales. Hay una idea, pero no un funcionamiento. Ortega no desniveló tras la roja con Huracán. Buonanotte pasó del banco a un golazo y del lógico festejo a perder pelotas y errar pases como en las fechas anteriores. Funes Mori se cayó todo el partido (¿los botines amarillos no tienen tapones?) y Pavone todavía no pateó al arco en River. Son los ejemplos y también las víctimas de la falencia general. Ferrari y Affranchino fueron perforados y no perforaron. Y Pereyra todavía debe estar preguntándose por qué salió. Cappa sacó al mejor jugador de su equipo, el que siempre la pedía, encaraba y preocupaba. Cubero y todo Vélez se lo agradecen.
En realidad, Vélez se debe agradecer a sí mismo. La idea está, los jugadores están y las decisiones tácticas están, y con esta actuación borra con el codo esos dos manotazos que recibió de Boca y Banfield. Demostró carácter tras la mancada en la Bombonera. Es práctico. Juega. Es serio. De a ratos busca a Silva como los equipos de Bianchi buscaban a Flores y Asad. Ese Silva es el mejor 9 del campeonato y encontró en el Burrito Martínez a un desequilibrio de lujo que desarticuló el desarrollo como wing izquierdo, convirtió el primer gol, metió un estiletazo de cerebro en la previa del segundo y disimuló una nochecita en cuentagotas de Maxi Moralez.
El primer tiempo de Vélez fue casi perfecto y la mayor demostración de superioridad la dio cuando se quedó con uno menos. Ni el empate de Buonanotte le sirvió de desahogo a un River ahogado. A un River que su propia leyenda le pide una señal. Las dio al principio más desde los resultados que desde el juego. Ayer vio una V y lloró. Para no ver la B más brava, aún le queda tiempo para levantarse y no manchar tanta historia.
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